nohemypoesia.blogspot.com. Poemas, artículos y ensayos de la escritora Nohemí Sosa Reyna.
sábado, 13 de diciembre de 2014
domingo, 11 de mayo de 2014
Carmen Alardín: En su obra la explosión de su interioridad.
Este breve texto, inédito, por un triste suceso lo publico hoy, el fallecimiento de la poeta Carmen Alardín, quien también se distinguió como editora y promotora cultural, en mi memoria ha quedado grabada con ese contento que viví, una reunión social en una hermosa casa que tuvo en la Ciudad de México, donde la intelectualidad mexicana que la rodeaba, allá por los años ochenta, me reveló quien era Carmen Alardín, no recuerdo bien el motivo, debe haber sido la entrega que se le hizo de alguno de sus numerosos premios literarios. (Entre otros recibió el Premio Xavier Villaurrutia por el poemario La violencia del otoño).
CARMEN ALARDÍN: En su obra la explosión de su interioridad.
Cuando escribo esto, (agosto del año 2000) llueve, llueve intensamente en Victoria, en esta pequeña ciudad donde hemos padecido una sequía de ocho largos meses y un verano de cuarenta grados centígrados, y mientras gozo de esta lluvia esperada, leo un poema de Carmen Alardín:
Fue entonces que soñó con esa lluvia
de muy lejanas tierras.
El diluvio que un día llegaría
para ayudarte a reinstaurar el mundo,
donde Ella y tú
ya- espejo- de- por- medio
si apenas
se
miraran si acaso se
tocaran
El gran diluvio como metáfora universal, que limpia la tierra del mal, con dolor y destrucción, es retomado como un recurso literario, por la poeta tamaulipeca - nacida en Tampico - una metáfora para resolver "ese pequeño universo de palabras que es el poema", como escribió William Carlos Williams, quien por cierto agrega, que cualquier poema que tenga valor, expresa la vida entera del poeta, "da una visión de lo que el poeta es". Y todo esto no esta muy apartado de la verdad en Carmen Alardín, de quien sentimos una búsqueda y explosión de su propia interioridad en cada creación, con la fortuna de que su sensibilidad y emociones son enriquecidas con su amplio acervo cultural, que ella alimenta con viajes, estudios, lecturas y conversaciones.
Carmen Alardín tiene en sus venas esa savia que le ha dado dedicarse durante muchos años a la literatura alemana, (país donde realizó una maestría en letras alemanas) la filosofía, la profundidad de la cultura de Schelling, Rilke y Novalis, se manifiesta en ella sutilmente, con audacia explora en temas como la muerte, la soledad, la tristeza y otras interrogantes que angustian al hombre; en el libro "La libertad inútil y algunas noches", muestra esta arista de la poeta, así, en poemas como espada en el agua, expresa:
Saludable será que nuestro cuerpo
reconozca sus límites
hasta encauzar sus vértigos,
que nuestro cuerpo vaya por los lagos
pretendiendo flotar,
como una espada mágica que espera
que la mano del sueño la reclame.
Sin embargo sus letras reclaman su origen latinoamericano, su temperamento cálido y apasionado:
Cayó sobre tu falda
la roja flor de los granados
solitario el verano
abrió fuego en los montes
y en los tejados de las casas
Aún cuando se atreve a caminar por los pasillos oscuros del sentimiento ante la muerte. Al leer su obra, su palabra nos permite conocer sus primeros sueños y la madurez melodiosa y cristalina, como en esta estrofa:
Por tu sueño transcurre y se despliega
la luminosidad de las gaviotas,
se comba al aleteo de tu aliento
como una bóveda silvestre,
en donde cada estrella es pensamiento
que huele a flor perdida y encontrada.
Y aún cuando explora en las profundidades de la filosofía y en temas como la muerte y la soledad, no escapan de sus letras las miradas a vivencias tan poco frecuentadas por los poetas como la desesperanza de la doncella, que no "quiere padecer como la hoja en blanco", alguna vez también este tema fue retomado por la poeta Rosario Castellanos y nos lleva a caminos de luz, como es la alegría de vivir un nuevo día, cuando escribe:
Atraviesa las horas con sus flechas
que los joyeros llaman manecillas.
La voz de Alardín declara valores, hoy tan olvidados, como la generosidad, la modestia, la humildad, en un mundo de brillo y de ansiedad.
viernes, 9 de mayo de 2014
De nuevo acerca de Elsa Morante y María Zambrano. Estudio de Elisa Martínez Garrido.
La reflexión sobre la piedad, el amor y la maternidad,De nuevo acerca de Elsa Morante y María Zambrano.
forman parte de este magnífico estudio de Elisa Martìnez Garrido de la Universidad Complutence de Madrid.
forman parte de este magnífico estudio de Elisa Martìnez Garrido de la Universidad Complutence de Madrid.
viernes, 25 de abril de 2014
domingo, 13 de abril de 2014
VALLADO
Para J.S.M.
Cuando viajo a tu esencia varonil
y mi religiosidad exaltada se hace nube
golpea mi rostro la piedra de la ley
se fragmenta el anhelo de tu voz
en mi abismo personal paseo en remolino
busco hacer un manojo con palabras
y sembrarme en el jardín más vaporoso
para surgir con hojas nuevas y un rostro diferente
NOHEMI SOSA REYNA
lunes, 27 de enero de 2014
SEMILLAS
Creo que la conversación entre dos poetas, de un poeta con una poeta, llega hasta aspectos de la sensibilidad a veces desmesurados, de la inteligencia, de la comunidad, de la relación social.
Recuerdo aquello de “los siete ojos que recorren toda la tierra”, referido a la omnipresencia de Dios, nosotros no somos Dios, ni tenemos esa omnipresencia, pero... anhelamos esa plenitud del conocimiento y esa necesidad llega a producir dolor, más, cuando no somos escuchados por un mundo materialista como el nuestro, con el que hemos establecido a veces, una relación malsana de hostilidad.
Sufrimos, sí, porque no somos escuchados, al no ser seres de comedia, que producen carcajadas, bufones de un sistema que globaliza la injusticia.
Un poeta que sufría períodos de mutismo, de alejamiento, por este dolor de no ser escuchado, me decía que sólo los pueblos que han quedado un tanto al margen de la civilización, conservan la inocencia del ser humano, la solidaridad, la bondad, (esa que buscaron artistas como Gauguin o Artaud) y que el mismo iba perdiendo mucho de su impulso creativo al vivir entre hombres mudos y ciegos.
Por mi parte me refugio en la esperanza, como espera activa, andanza, que me hace desear convivir con otros poetas en encuentros, utilizar recursos como el internet, para vencer el vacío, la soledad en que guardan al ser extraño, y no es que hable de la torre de marfil, más bien es el silencio ruidoso que me rodea, formado por programas televisivos banales (cada vez veo menos TV), el consumismo y otras formas de crear la sordera del hombre actual.
Alguna vez tuve este sueño; caminaba entre un piso húmedo y lodoso, de pronto mis pies perdieron pisada y como en un rompecabezas viviente, emergieron hombres que fueron quitándose el barro, para mostrar la limpieza y forma del hombre en una situación de fuerza de conciencia, me perdí de pronto en un edificio de cristal y sentí la angustia de perder ese instante de revelación, de deseo que ese sueño fuera una realidad.
Tal vez ahí empieza el mundo que imagino, un mundo de hombres fuertes, con una conciencia de su valor a toda prueba. Me ha tocado ser testigo del derrumbe de sociedades que iban tras el sueño de la igualdad material, en base a doctrinas más bien económicas, derrumbe por las fallas en su concepción espiritual, aquí recuerdo escritores como Kundera, que alertaron en este sentido, yo creo que el poeta puede alimentar a la sociedad, darle ese pan de amor, que a los cristianos nos da el Señor Jesús, más el mundo rechaza casi todo alimento espiritual, y esto crea desequilibrios, niños abandonados, ciudades con un nivel de polución casi inaguantable, animales maltratados, selvas destruidas y ni hablar del aumento en la criminalidad.
Es aquí cuando el poeta se refugia en su propia utopía y otros en su angustia, algunos saben que hay que soñar para no morir, además de mis letras, entre mis sueños esta el nuevo regreso de Jesús y el habitar en la bella ciudad de la promesa, sin embargo, como humana me niego a permanecer ciega, sorda y muda a las necesidades materiales y espirituales de mis semejantes, y por eso expreso con palabras estas semillas que deseo cultivar, es mi humilde maná.
¿Y qué sembrar?
Semillas para un mundo sin soledad, donde los hombres y las mujeres se amen e interesen unos por los otros, en las familias, en las comunidades de amigos.
Semillas para un mundo sin pobreza, donde no mueran tantos niños de hambre.
Semillas para una naturaleza respetada, donde cada uno de nosotros sea el guardián de nuestro medio ambiente.
Semillas para un mundo con alegría, donde el arte sea alimento y el hombre no recurra a evasiones como las drogas , la pornografía y llegue hasta el suicidio.
Un mundo que se incline a la vida no a la muerte.
Y quiero citar las palabras de un poeta, Holderlin, “Al hombre se le ha dado el lenguaje, el más peligroso de los bienes, para que dé testimonio de lo que es el mismo”, porque el hombre es un ser que debe dar testimonio de lo que es y concretamente de su presencia en la tierra. Esta pertenencia consiste en que el hombre es el heredero por excelencia y el que aprende de todas las cosas. Las cosas existen en perpetuo conflicto y a la vez conectadas entre sí, es lo que llama Holderlin “intimidad”. El hombre da testimonio de su pertenencia a la intimidad de todas las cosas, creando y destruyendo mundos, me vienen a la mente esas terribles películas de violencia de los años noventa, un auténtico ataque a la vida espiritual de toda una generación.
La creación de su mundo, donde le ha tocado vivir, es una historia que el hombre debe realizar en libertad, es su historia, y para registrarla en los libros se le ha dado el lenguaje. El lenguaje es un bien del hombre.
¿Y qué hacen los poetas y escritores, con el lenguaje, además de escribir su historia?
Es poderoso lo que hacen los poetas o debería ser poderoso, si son capaces de ejercer esta autoridad, como lo hizo Esdras, cuando reconstruyó su ciudad en base a la lectura de la ley de Dios, cuando había sido devastada por el imperio babilónico, como lo hicieron los librepensadores franceses (Diderot, Rousseau) que impulsaron la igualdad en las sociedades modernas, como lo han hecho Benedetti o Juan Gelman ante la opresión de las dictaduras latinoamericanas.
El propio Holderlin, nos dice, “la vocación del poeta es estar con la cabeza descubierta bajo la tempestad de Dios, tomar en la mano el rayo del Padre y cantar al pueblo el don de Dios”.
Y aquí va la ternura, el poeta lleva al hombre hacia lo profundo de su existencia, así alcanza el hombre el “reposo”, el “infinito reposo” en que paradójicamente toda la fuerza se mantiene activa.
“Sean libres como las golondrinas los poetas” escribe Holderlin. Abrir con nuestra palabra oportunidades de exploración y reposo al hombre, para que pueda edificar con acierto este mundo, el de hoy, no sólo es un sueño es una tarea del poeta.
NOHEMÍ SOSA REYNA.
Creo que la conversación entre dos poetas, de un poeta con una poeta, llega hasta aspectos de la sensibilidad a veces desmesurados, de la inteligencia, de la comunidad, de la relación social.
Recuerdo aquello de “los siete ojos que recorren toda la tierra”, referido a la omnipresencia de Dios, nosotros no somos Dios, ni tenemos esa omnipresencia, pero... anhelamos esa plenitud del conocimiento y esa necesidad llega a producir dolor, más, cuando no somos escuchados por un mundo materialista como el nuestro, con el que hemos establecido a veces, una relación malsana de hostilidad.
Sufrimos, sí, porque no somos escuchados, al no ser seres de comedia, que producen carcajadas, bufones de un sistema que globaliza la injusticia.
Un poeta que sufría períodos de mutismo, de alejamiento, por este dolor de no ser escuchado, me decía que sólo los pueblos que han quedado un tanto al margen de la civilización, conservan la inocencia del ser humano, la solidaridad, la bondad, (esa que buscaron artistas como Gauguin o Artaud) y que el mismo iba perdiendo mucho de su impulso creativo al vivir entre hombres mudos y ciegos.
Por mi parte me refugio en la esperanza, como espera activa, andanza, que me hace desear convivir con otros poetas en encuentros, utilizar recursos como el internet, para vencer el vacío, la soledad en que guardan al ser extraño, y no es que hable de la torre de marfil, más bien es el silencio ruidoso que me rodea, formado por programas televisivos banales (cada vez veo menos TV), el consumismo y otras formas de crear la sordera del hombre actual.
Alguna vez tuve este sueño; caminaba entre un piso húmedo y lodoso, de pronto mis pies perdieron pisada y como en un rompecabezas viviente, emergieron hombres que fueron quitándose el barro, para mostrar la limpieza y forma del hombre en una situación de fuerza de conciencia, me perdí de pronto en un edificio de cristal y sentí la angustia de perder ese instante de revelación, de deseo que ese sueño fuera una realidad.
Tal vez ahí empieza el mundo que imagino, un mundo de hombres fuertes, con una conciencia de su valor a toda prueba. Me ha tocado ser testigo del derrumbe de sociedades que iban tras el sueño de la igualdad material, en base a doctrinas más bien económicas, derrumbe por las fallas en su concepción espiritual, aquí recuerdo escritores como Kundera, que alertaron en este sentido, yo creo que el poeta puede alimentar a la sociedad, darle ese pan de amor, que a los cristianos nos da el Señor Jesús, más el mundo rechaza casi todo alimento espiritual, y esto crea desequilibrios, niños abandonados, ciudades con un nivel de polución casi inaguantable, animales maltratados, selvas destruidas y ni hablar del aumento en la criminalidad.
Es aquí cuando el poeta se refugia en su propia utopía y otros en su angustia, algunos saben que hay que soñar para no morir, además de mis letras, entre mis sueños esta el nuevo regreso de Jesús y el habitar en la bella ciudad de la promesa, sin embargo, como humana me niego a permanecer ciega, sorda y muda a las necesidades materiales y espirituales de mis semejantes, y por eso expreso con palabras estas semillas que deseo cultivar, es mi humilde maná.
¿Y qué sembrar?
Semillas para un mundo sin soledad, donde los hombres y las mujeres se amen e interesen unos por los otros, en las familias, en las comunidades de amigos.
Semillas para un mundo sin pobreza, donde no mueran tantos niños de hambre.
Semillas para una naturaleza respetada, donde cada uno de nosotros sea el guardián de nuestro medio ambiente.
Semillas para un mundo con alegría, donde el arte sea alimento y el hombre no recurra a evasiones como las drogas , la pornografía y llegue hasta el suicidio.
Un mundo que se incline a la vida no a la muerte.
Y quiero citar las palabras de un poeta, Holderlin, “Al hombre se le ha dado el lenguaje, el más peligroso de los bienes, para que dé testimonio de lo que es el mismo”, porque el hombre es un ser que debe dar testimonio de lo que es y concretamente de su presencia en la tierra. Esta pertenencia consiste en que el hombre es el heredero por excelencia y el que aprende de todas las cosas. Las cosas existen en perpetuo conflicto y a la vez conectadas entre sí, es lo que llama Holderlin “intimidad”. El hombre da testimonio de su pertenencia a la intimidad de todas las cosas, creando y destruyendo mundos, me vienen a la mente esas terribles películas de violencia de los años noventa, un auténtico ataque a la vida espiritual de toda una generación.
La creación de su mundo, donde le ha tocado vivir, es una historia que el hombre debe realizar en libertad, es su historia, y para registrarla en los libros se le ha dado el lenguaje. El lenguaje es un bien del hombre.
¿Y qué hacen los poetas y escritores, con el lenguaje, además de escribir su historia?
Es poderoso lo que hacen los poetas o debería ser poderoso, si son capaces de ejercer esta autoridad, como lo hizo Esdras, cuando reconstruyó su ciudad en base a la lectura de la ley de Dios, cuando había sido devastada por el imperio babilónico, como lo hicieron los librepensadores franceses (Diderot, Rousseau) que impulsaron la igualdad en las sociedades modernas, como lo han hecho Benedetti o Juan Gelman ante la opresión de las dictaduras latinoamericanas.
El propio Holderlin, nos dice, “la vocación del poeta es estar con la cabeza descubierta bajo la tempestad de Dios, tomar en la mano el rayo del Padre y cantar al pueblo el don de Dios”.
Y aquí va la ternura, el poeta lleva al hombre hacia lo profundo de su existencia, así alcanza el hombre el “reposo”, el “infinito reposo” en que paradójicamente toda la fuerza se mantiene activa.
“Sean libres como las golondrinas los poetas” escribe Holderlin. Abrir con nuestra palabra oportunidades de exploración y reposo al hombre, para que pueda edificar con acierto este mundo, el de hoy, no sólo es un sueño es una tarea del poeta.
NOHEMÍ SOSA REYNA.
miércoles, 9 de octubre de 2013
De Rostro de palabras
Estas líneas nacen de un sueño, después de reflexionar durante meses, pude llegar a la conclusión de su nacimiento cinematográfico, más especifícamente hoollywoodense, la historia me recuerda la película Casablanca y amores como el de IIsa y Rick, que no fueran nadie sin Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, creo que el sueño prendió en las líneas de la estratósfera, donde vibran las grandes pasiones, que superan lo puramente material, los pasos vulgares de lo cotidiano, hizo nido en la pasión por el cine y la poesía y en los personajes que cruzan los sets cinematográficos, amándose entre los ventanales de las mansiones aún siendo dos desconocidos, con la sola conexión de su estro artístico, de la resonancia de sus palabras inspiradas en un guión, y así aparecimos con pasos casi levitantes sobre la madera cuidadosamente pulida de un chalet californiano, tu hacía tu auto antiguo de colección y yo hacía mi vestidor para darme una última vista frente al espejo, sólo nos unían los poema de un blog y las películas, las mejores, de directores de época, de estrenos, que veíamos frecuentemente en las filmotecas de nuestras respectivas ciudades provincianas, y sobre todo nuestra resistencia cultural, que en un tiempo de alienación televisiva y sus etcéteras, nos convertía en personajes de película, que daban vida a un sueño de una pareja actual, sutilmente existente, que debía unirse en esta ficción nacida en una realidad enmascarada por los anhelos materiales.
NOHEMI SOSA REYNA
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